Me siento muy satisfecha, por la vocación a mi trabajo, porque a pesar de ser Lic. en Trabajo Social, de alguna manera mi carrera me indujo a la trasmisión de conocimiento, a la enseñanza como parte de mi propio aprendizaje.
El investigar temas que demanda esta nueva sociedad, contribuye a la atención asertiva de mis alumnos, temas que antes eran aún considerados con mitos y tabúes cuando iniciaba como docente y que ahora son temas tan abiertos y a veces sobrepasan la preparación del mismo educador.
El estar día a día actualizándose no solo en aspectos teóricos, si no lo más importante en la misma práctica, donde nuestro proceso de transformación como docentes ahora exhibe un débate ético e ideológico, con procesos de intervención acordes a las teorías del conocimiento.
Por mi parte me considero afortunada, el ser Orientador Educativo me permite una doble función, el hacer conciente y enfretar su realidad al joven inmaduro, me obliga por una parte reconocer ¿Quién es el adolescente actual? ¿Qué nuevos problemas enfretan ante una sociedad demanante de valores y una cultura invadida de tecnología que día a día lo trasforma?. Y por otro lado me enseña a aprender lo que en algún momento a mí me enseñaron pero con una gama de agregados que rebazan en mucho nuestro propio conocimiento.
Por ejemplo, hay padres con quién mantengo comunicación enviando reportajes o videos para enfatizar problematicas de los jóvenes.
Con los alumnos es más fácil porque de hecho a veces ellos son los que me enseñan a elaboran materiales electrónicos para sus mismos padres. Y más porque casi siempre me tocan informáticos. El estar a la vanguardia en la tecnología nos ayuda a enfrentar retos de comunicación.
Mi carrera me perfila a inducir al chico una motivación al estudio, más sin embargo dependiendo de las características del grupo es una tarea muy díficil de lograr. Hay que reconocer que a veces nuestros estados de ánimo influyen en lograr dichas tareas docentes. Creo que a mí es lo que me ha pasado, me doy cuenta en el mismo trato de los jóvenes así mi persona y es cuando reaccionó y trato de enmendar y controlar mis emociones.
Con lo que respecta a la dinámica institucional que en ocasiones también influye. Me parece que para mí no es factor determinante, siempre trato de cumplir en lo mejor posible, aún cuando observó que existen compañeros que no les interesa la labor docente, que solo dan clases para tener un empleo, y se desempeñan para obtener un salario que ayude al gasto familiar.
Reconozco mi labor como profesionista en el ámbito educativo y me siento satisfecha por ser lo que soy.
sábado, 10 de octubre de 2009
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